lunes, 14 de marzo de 2016

La lluvia que moja el poema sin título.

Llueve, lllllllllll.
Y olvidé recoger la ropa del tendedero.

Ella empapada sin Roma
guarece en este temblor interno,
del olor de la muerte quemada en un ambientador fino
que emana de entre el espectáculo,
sin amor, las costillas con prisión de Croacia,
la estepa de un corazón seco fruto por falta de respuestas.

Llueve, llllllllll.
Y no puedo olvidarte
a pesar de esta lacra que se fosiliza
en una ninfa que echará a volar contra la bombilla.

Cómo explicar lo que te echo de menos,
las prerrogativas, el edicto de los pasillos
blancos de esta casa a un vacío de luna.

Tiemblo. Y con la lluvia
que resbala por el rodapié del edificio
busco un por qué a esta limpieza
de risas, abrazos, pizza mal cortada
y meriendas calóricas.

Seguro que sobre tu lecho trono
te mofarás que esta lluvia me inunda por dentro con
el abandono que copa las branquias.

Por qué fuiste y no hubo el entendimiento
de que yo no te quería hacer daño.

¿Dónde estás?


No hay comentarios:

Publicar un comentario