martes, 2 de febrero de 2016

El purgatorio.

El ilícito trato cortesano de una mujer arrojada al lobo bosque
de un doblón de una sola cara.

Y aquí a las puertas de la mazmorra con un ojo de cristal en el bolsillo,
usted, le pone la tarifa a mi labio vaginal.

¿Qué conoce de los bocadillos precintados en estantes
de saldo y espada?

Sapo lagrimoso que cuaja el área, de un estanque camastro,
de enaguas que despojada la colocan
como a una pobre muñeca polaca
cerca del contenedor
para disposición de la liendre y su atributo genital.

!Qué pase el siguiente, a la fornicación ociosa¡

Sorber la sangre atemorizando a los huracanes,
creciendo el color del betún entre los dientes
por sus palabras de mierda.

Me deja justo en el borde del vaso
con la incertidumbre de.

Si bebiendo lejía
borraré sus glorias.

Si cortando con un serrucho
manos, lengua y pies
liberarme de su mentira,
del sexo que me enhebra en hilo,
y cose, y cose, y canta.

Le he dicho que le amo
asomando mis pechos al abismo,
y usted me empuja,
y caigo, y caigo y  vuelo.

Alas de rinoceronte en este camino
porque de amor sólo mueren las vinagretas, las estatuas, las manzanas
y quien se burla de un pasado
regresa al infierno.

Vete a purgar.


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