jueves, 11 de febrero de 2016

Cerrado por vacaciones.

Por qué martilleas la puerta
si acomodar tu posesivo
está fuera de plazo.

Para qué atormentar esta isla de entre las aletas.

Deja el silencio que madure
entre nosotros
en un arbusto de clavos.

Se ha constatado
en planetas que hacen un collar
para una viuda.

Te fuiste sin promesas
y me dejaste libre, tío vivo,
que viras entre cuerpos
de porcelana y espuma.

Nada quedó en la sonoridad,
sólo un portazo
y las manos abiertas.

Para qué servía el amor
de ladrillo,
con su toc-toc enfermizo
llenando de yagas mi víscera.

Empecé una nueva playa,
y la sonrisa surge de las caracolas,
para qué, golpea el mazo
si no va a cruzar la cáscara.

Déjeme en paz buen enterrador,
tiene aforo limitado
entre las flores novias.

Soy libre
y este amor que me mira de reojo
me salvará la vida.

2 comentarios:

  1. Para ser verdaderamente libre el corazón siempre abierto, nunca cerrado ni aún en vacaciones.
    Precioso!!

    Un abrazo

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