sábado, 23 de enero de 2016

Uve y los lagartos.

Alguien en este instante me lee en Venezuela , ahora que escribo este poemago.
En reunión familiar, vía telefónica, se reprobó mi escote, escotilla, es cotilla, escobilla, es o no es mi identidad usurpadora de hacer ingerido
esa moral falsa de recatadas con pensamiento sucio.

Madre yo siempre he sido una casquivana
apostólica, le prometo que la próxima
me abrigo con cuello cisne y me pongo la falda muy corta.

Ya se sabe en política ni peinados estrafalarios ni en poesía no ser un la mejillón.

Ironía nocturna y Gulliver atado de pies y manos.



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