sábado, 30 de enero de 2016

Cocodrilo de versos

En detrimento danzan idos,
pues, ya no existe la búsqueda
de la semántica apalabrada.

La música ensordece, el ruido rubrica
y todo en conjunto
en decadencia armoniosa va gestando desorden.

Ellos, ellas, camellos, bellos y doncellas.
No hay métrica a salvo de los oídos,
sólo la adicción, hacia una única substancia.

Esculpen, en medio de la pista de circo,
la dopamina.

Qué más da, exclamar pedo o Venus.
El sonido es lo que importa.
Así que en corro, se suministra la ilegalidad de la pureza
en dosis adulteradas
creando  espasmos y glandes en las palmas de las manos.



II

La verdadera esencia de la droga poética
produce alucinaciones
y hace que el corazón tiemble como un terremoto.
Oculta
no se vende en los antros
de las macrodiscotecas de Holanda.

Vive en páginas silenciosas
y provoca la muerte súbita por asfixia.

1 comentario:

  1. Se lee en voz baja, casi en un suspiro que hace cosquillas al oído.

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