domingo, 31 de enero de 2016

Tubulares.

I

En el poema corto
confeccionado con hilos.
Si estira fuerte
aparece la cometa.


Tú___________poemacorto_______________Yo.
Poemacorto_____________________________Tuyo.
Poemacorto  __________________________________________Yoyut.

Qué vuelen los sustanvivos.

II


The short poem
it's a child
in the beach.

Please, loose thread.


Shortpoem_____________________love

Shortpoem               ______________________l o v e


sábado, 30 de enero de 2016

Cocodrilo de versos

En detrimento danzan idos,
pues, ya no existe la búsqueda
de la semántica apalabrada.

La música ensordece, el ruido rubrica
y todo en conjunto
en decadencia armoniosa va gestando desorden.

Ellos, ellas, camellos, bellos y doncellas.
No hay métrica a salvo de los oídos,
sólo la adicción, hacia una única substancia.

Esculpen, en medio de la pista de circo,
la dopamina.

Qué más da, exclamar pedo o Venus.
El sonido es lo que importa.
Así que en corro, se suministra la ilegalidad de la pureza
en dosis adulteradas
creando  espasmos y glandes en las palmas de las manos.



II

La verdadera esencia de la droga poética
produce alucinaciones
y hace que el corazón tiemble como un terremoto.
Oculta
no se vende en los antros
de las macrodiscotecas de Holanda.

Vive en páginas silenciosas
y provoca la muerte súbita por asfixia.

Sin título.

Autosuficiencia para quien duerme.

Innecesaria
con borlas y clarinetes
luce lúcida.
No precisa
en arrabal o muela
que la trituren
para ser deglutida con más acierto.

Deja qué sea óseo
que el dingo que habita
en el tuétano roído
no la vista de niña
siendo vieja,
tanto como la primera imagen
en ejército de plumas, de chapas.

De orquesta, foto, culo desnudo
y hasta borrachos
en plena sangría léxica.

Ella truhana,
ella siempre.

En un papel escrito a mano
como una manta india,
descansa en un cajón
célibe.

Cuando la desnudan.

¿Qué es exactamente?

La muy hija de puta
es vanidosa. No quiere que la exhiban
ni trafiquen con sus órganos
los foros.

Quiere descansar
en el momento,
de la profanación ya no es poema



viernes, 29 de enero de 2016

El cohete volador: El roblema.

El cohete volador: El roblema.: En un comedor puede nacer un roble, el problema será con sus ramas, el problema, las raíces perforarán el terrazo y el plafón siendo un...

El roblema.

En un comedor
puede nacer un roble,
el problema será con sus ramas,
el problema,
las raíces perforarán el terrazo y el plafón
siendo un amorfo ser
con tentáculos.

¿Qué hacer en tal caso?
¿Cómo poder calibrar el volumen de las obviadas?

Imagina un sofá de tres plazas en un baño,
pues, con un árbol
podemos enfrentarnos a un tremendo problema.

Crecerá con la hojarasca
y su tronco competirá con el pilar que sostiene al tercer piso.

¿Se atrevería a talar a semejante obra de la naturaleza?

Prefiero demoler la paredes
para que beba del mar,
que abra la copa
hacia la galaxia
hasta desbordar el eco de un problema,
matemático algunos aumentan de volumen verde
igual que un sentimiento de odio, de amor.

El roble es un sueño, y los sueños no existen
se construyen.

Llénate de pájaros, escucha la sinfonía
de los insectos, que purgan túneles en tu herramienta.

Un roble no puede vivir en una cárcel.

El problema, soy yo.


jueves, 28 de enero de 2016

Mi poema por un ...

Y si fuera cierto que la llama es azul en su detonación,
que atravesar el camposanto de estos años intermitentes,
que ya sin querer, a nuestro modo envejecemos.

Que no sé si en su anatomía de burla motora
lo de bote era una tapia o una lancha cacofonía.

Y si algo tan diminuto como una sémola
fue lo suficiente para que sus ojos
limpiaran la vidriera
que tanto años
ha sido opaca por los baratos de cosas
desorganizadas en desvanes de apatía.

Qué puedo exclamar
en silencio lo mucho que os amo, 
pero, en la calle, peca en un desnudo del Renacimiento
que debe ser tullido con la sábana de los tendederos.

La felicidad de entendimiento emigra.
Las nubes desconocen echar raíces.
Las calles tienen historias, y cada candelabro
dispone de mallas de luz que rompen.

Y ver como florece la calabaza sobre su torso,
cabalgo, con la esencia de la ruda
y bailo, sí, sobre las imágenes acontecidas
en espejos de ventanas al sexo.

Y si fuera un pata de letra.
Un punto de mariquita,
Y amara...lo suficiente, pues, para crear el fuego sólo basta una chispa.

Godiva que con el pelo rasurado por la daga 
arrastra su caballo muerto por la ciudad, arañando
cada pórtico.

Descubierta de usted.
En dilatación.
Las pupilas no engañan.

Collage.

De cerca nace
para a y no saber la 
un árbol abierto en chincheta
sin forma de con son ante.

Granado en pequeño embalse te me roso.

¿No lo escuchas?

Abierto en fonema,
boca lánguida
de fruto.

Madu-ro mero
de esta raíz  en, en, dentellada
rítmica.

Que ata teja a la 
y sabe que moriré entre, al infierno, tus brazos de.





martes, 26 de enero de 2016

Pan rallado

Tal vez una mendrugo
para el gorrión
sea un banquete
y un montículo de masa
el desierto para el ojo.

No puede haber más pérdida
que sentir la inmensidad,
lo inabarcable en ese pícaro de alas anexas.

En este amor de pulga,
de pulgada, viaje más o menosprecio,
que un segundo es siglo
y  más auténtico que las bodas leucémicas.

Yo me consumo ante su vaho,
me reviento en trazos
y abdico incomesurable
en espinas trenzadas a mi vera.

Pero él tiene todos los jueves
del calendario, y en ofrenda
acudo al sacrificio del tiempo.

Un amor a la medida de una nevera
con caricias fresas y flanes de mosca.

Una pájara de puerto, saciada uva
con la letanía de su grotesca.

Le amo, sí, qué se enteren hasta
en los baños sucios
de las discotecas de Figueras.

Una miga de él
vale por un continente.
Y absurda vivo
a la espera de mi turno
de plantilla, en una corro sectario
de plumas de avestruz
cortadas por la tijera
de su antropología.

Divina o demoníaca?

Mientras hago bola
dentro del pico
de pan.

domingo, 24 de enero de 2016

Baratocol.

Cuando era niña
por mascotas tuve caracoles;
mi abuelo los mantenía
vivos en una caja que él había construido.

Los miraba a través de una rejilla
y con mis dedos gusanos
intentaba acariciarlos.

Los caracoles no tienen brazos
y su número áureo
les acompaña
en su propia escalera.

Ahora moro molusco, retuerzo
en su abismo
gelatinoso entre la colcha
y un canapé de segunda mano


Noto como intentan
acariciar desde mi cautiverio
las lenguas que buscan compañía,
pero, cierro mis tentáculos
y baño este pequeña hectárea de vida.
Me gusta el hinojo
y los días de viento la clausura
aún se hace más letal
en este aislamiento anacoreta
subiendo la colina otro exterminio,
fosfatos que buscan
las vocales dibujadas.

Este caracol hemafrodita
que corroe este verde.

El vídeo, la imagen,
la memoria, las sensaciones,
las esporas, el edén.

Futuros advientos.

Palabra de caracol.

Máquinas instauradas en el entrecejo.



sábado, 23 de enero de 2016

Uve y los lagartos.

Alguien en este instante me lee en Venezuela , ahora que escribo este poemago.
En reunión familiar, vía telefónica, se reprobó mi escote, escotilla, es cotilla, escobilla, es o no es mi identidad usurpadora de hacer ingerido
esa moral falsa de recatadas con pensamiento sucio.

Madre yo siempre he sido una casquivana
apostólica, le prometo que la próxima
me abrigo con cuello cisne y me pongo la falda muy corta.

Ya se sabe en política ni peinados estrafalarios ni en poesía no ser un la mejillón.

Ironía nocturna y Gulliver atado de pies y manos.



I

Cuando escribo un poema
no pienso en el dinero.




Ripio.

La cabeza decapita
da y aún así insisten en pegarle la corona
en un cuerpo de bulto
amortajado, con los pedazos hambrientos de humus
en descomposición verbalística.

¿Cómo mantener erguido a un cadáver?

Lo sujetaremos con hilo del nylon
del parto violín.

Lo elevaremos con una polea de pozo,
de casa sin niños.

Con cuerdas, con grúas, con plumaje,
con oropeles.

En tropa 
y en procesión haremos 
nuestra patrona virgen.

Lo abrazas y se desmenuza
en cosas, en frascos, en litigios
que necesitan el impulso micro
de escena.

Con el cráneo sin cabello adjet
ivo ni el simbolismo en un tórax 
licuado por la imprenta.

Ella o él, no resp
iran,
si cada vez para más ser, tienen que ser menos.

La observo en pixels,
con los buitres guardianes enc
ima del refrigerador,
precisando dormir bajo tierra.

Tal vez ese lloro, que oigo dentro de la s
elva escapular
sea la semilla,
que ya mis ojos
no verán su fruto.
Y creo que su canto
no se parece a nada de lo evidente,
dejemos de estirar la magia muerta 
de la palabra, ya que las sensaciones
serán el futuro
igual que una droga metida en vena.

¿Acaso, no vemos que está desmembrada?

Tanto foco, 
y aquí hablo de la honra difunta,
marioneta, pues, de tantas huellas dactilares.

Reforma, urgente.



Sin título.

Con franqueza
ser un gato en una perrera conduce a la enfermedad,
el despojo ante sus pupilas delante de la tribuna,
la carne femenina
que alimenta su gula.

Incompresible el idioma en que hace dos días, nuestros cuerpos se presentaron a la idiotez
del alma,
Ahora que estrábica permanece mi psique recordando su tono,
después del vino hipnótico que ya pasó como el aguacero,
y esta jaqueca alambrada cruzando mi sien en un castigo.

Amar a escondidas, en huertos de dueños profanos, en la profundidad de la manzana
como un topo en una cartulina negra, como un gusano
de ciento y un pez que ha perdido sus zapatos.

Si adoro cada palabra que erupciona,
si sabe que mi corazón le pertenece,
deje de humillar a la bestia Afrodita.

Que estigmatizada come cereales con frutos rojos,
duerme sola con tres gatos en sábanas lilas,
y que leyó la biografía de Rimbaud.

No compito, soy un alabastro dentro de la piedra,
no soy la sustituta de ninguna reina, 
no hay género de violencia, más que el neutro de poeta
en  negrita que  chilla,
en cursiva que le ama,
y que subrayada mora sobre una recta sin término.


Soy un gato
que ladra poemas.

viernes, 22 de enero de 2016

Carta numero dos.

Querido Gulliver:


 Hablar de amor, para mí es lo más complicado, dicen que escribir poemas de política
posee la dificultad para no aparentar un folleto insulso de motes en un mercado de pescados.

 Reclamar un derecho, en mi inconsciencia, en mi ignorancia ilustrada, para esta aberrante figura de circo según el espejo, no supone una complicación. Acaso no tiene en su propia matriz toda la fuerza una única palabra: Paz, comunicación, altruismo, respeto, trabajo,... Podría escribir miles de micro poemas de un solo sustantivo. Porque la justicia no necesita apelativo ni adjetivación alguna. Una palabra: revolución, revolución, revolución, encierra más energía atómica que una gota de agua en un pantano.
  Una soltera poca familia arma, pero si se van absorbiendo igual que las páginas formarán un libro; tal vez el mar, el océano, el lago más grande de una urbanización de golf, no sea más que la transfusión de ideas originadas en un ente de letras.

 Hablar de amor, es lo más complicado, enhebrar en una caja de zapatos todos los tópicos, rebuznar besos, abrazos, lamidos, las cuentas de un collar de gorrión, mariposa, corazón, margaritas y esperma.
 Ser franco con el poema y follarlo a destajo, es sin duda, la encomendación más científica y alondra, como expresar que un sexo es una tostadora, que mis senos son cocos, que tu embestida trágica de hombre cuando estamos unidos como un círculo y una línea, se asemeja al oleaje borracho contra la escollera. Descubrir el poema de los amantes, es hallar un planeta nuevo con vida, lejano a nuestros conocimientos. En otra galaxia, tan inmensa que ya ni siquiera es galaxia, todo en un papel doblado de sistemas insertados en casullas. El cerebro, mi querido Gulliver, es el espacio astral más abandonado, igual que la vigorosidad de un verbo. Tal vez el amor y la política sean la misma madre, y sin una no exista la otra. y no podamos admitir que el panfleto lo abarque todo, cómo en una película mala de segundo canal. Porque la política es amor.

Pescamientos

Siempre he pensado
que vivir en una ballena
tiene ventajas
que miran al océano.

Que si tu amor ruge león marino
y en las mallas de pescadores
habita el cielo de garfios.

De acercarse a tu estrecho
y amparar la sombra
de un brazo que se ata
para no ser arrastre.

Esa colonia sobre roca, de hombre
de acercar la bruma
para hacer tempestades.

Y el miedo ya resuelto
de verte azul de sentirte naranja,
envuelta de ti
frente a un espejo de medio cuerpo

Con piernas lascivas
en playa de niños corriendo
tras las olas.

Pintalabios, y el juego de café
de saber todas las calles
y arrugas de nuestra desnudez.


En felices.
Palmeras de corcho.

Y tú anidado
a la bahía
de esta mujer rama.

Lejos del ruido en una gran mentira
cocinada de verdad.

Existir, sólo en la frecuencia modulada
con  plata, forma digital.


miércoles, 20 de enero de 2016

Ex-celsior.

I

La creencia
que el amor se presenta.

II

Se acerca 
y el papel nota el halo
cual círculo encendido,
poro-ceniza a la lumbre.

Sutileza envuelta en tabaco que surca al talco
del ente la consumación.

Cercanía, roce, presencia, conquista combustible
de la meseta atravesada.

Un cigarro encendido besando este folio,
que abre su boca al infierno,
que desmenuza su materia ante el caos.

Éxtasis de producto y suma
con la desintegración por parte de uno de los dos
donde ambos perecen candados.

En esta mácula que no se regenera,
que el campo huye por un agujero negro
de la piromanía el quemar, así de fácil.


El amor llama a la puerta emboscada, pero no pueden girar la llave.

Porque en destrucción 
contemplar la química
y decir que la muerte
se debe parecer a este gesto
climax ardiendo dos veces 
de la tripa de una radio:


When there's smoke, there's fire


lunes, 18 de enero de 2016

Carta a Gulliver.

Una de las insignias que más admiro
de ti, es tu capacidad de mandar al sistema
a descampados de pozos ciegos.

Tampoco sé el origen de esta decisión encadenada
de cerrar por sepultura tu arte.

Siempre has presumido de gallardía, y servidora
puede dar fe de ello. Pero temo que pueda ser un suicidio
este atrincheramiento social. Reconozco que mi opinión
enciende poca llama. Te añoro, buscando mi mente por
los recovecos para mitigar el frío y tú te ríes del mundo, cual Zeus
y sus castigos.

 Lo dice una mortal, que vive en una torre sin ventanas. Y que de vez en cuando tiene una cometa, mejor dicho, ella es la cometa y puede comer nubes, deslumbrar al sol y hacer rompecabezas con las copas de los árboles. Tu jerarquía en todo lo que pares, paternal  de fotos, ilustraciones, papiroflexia de palabras, vozarrón y limpia moquetas.

 Eres tan planeta Marte y yo tan luna.
 Eres tan leal a ti mismo
 como un río seco que a veces es Nilo

y otras vereda.

 De poderosas canicas y manos
con que mutas al final de la pena.

Eres un niño pequeño que lee con las pupilas
con armazón de astronauta.

Por qué tienes tanto bote, mesa, miga, edredón,
a mí.

Sé que la ameba temerosa lo coloniza todo.
Extraño modo de querer ya eterno.

Desde Tosca, tantos abrazos como un ovino lanar.

Missing you

sábado, 16 de enero de 2016

Der-hecho.

   I

La chica
lleva un lunar falso en la cara
y el rabillo de cereza.

Ella llora, desconsolada.

La pantalla del móvil
se ha partido.

Desconsolada, llora ella.

II

Nos llevaban hacinadas

como garbanzos.

Ya no recuerdo su sabor.

Tengo hambre.

III

Tenían 18.
Tenían 20.
Tenían 27.
Tenían 30.

Dónde están los cuerpos
de las de 40, 50, 60.
Dónde yacen los hijos
que concebirá la ira.

III

Nos ataban las muñecas,
y no era un juego,
los tobillos.

Nos colgaban
igual que a una pieza cárnica.

Éramos los animales del sacrificio.

IV

No fornicaban al órgano,
lo hacían a occidente,
al capitalismo,
a Europa.

V

Quizás sea un virus
de laboratorio letal.
Lo desconozco, sí.

Secuelas evidentes:
mirar el sol al amanecer.

Vi

Cuando granizaba sobre la piel
te transformaban
en una lancha hinchable
que iba amortiguando los golpes.

El ojo ya no era ojo
y en parálisis
las bolsas de plástico tenían más vida que nosotras.

Luego dejas de ser persona
eres el hueso henchido
y la mente alejándose en tráfico
de la hecatombe.

Llegas a un punto
en que el dolor es tan intenso
que igual que una quemadura
sobre las fibras vas cediendo.

Entonces deseas la muerte,
la reclamas por derecho propio
y se trasforma en la alegoría
de una cartera vestida de negro.

Ella tiende la mano.

Y esperas como una maleta maltrecha
el último escarnio
que te desnuque
mientras un chorro de vino
nace de la cepa-boca.

Se abre la regata
en la tierra
para aguardar la liberación
porque no hay otra salida.

Pero, hasta la parca
rechaza a las repudiadas.

No hay ni libertad
para morir.

La fortaleza
cuando no logra el buitre comerse todo tu hígado.

En colinas de deshechos
mientras en el meridiano norte
una chica llora
por una pantalla de móvil escanciada.

Y una espalda flagelación.
Y un niño
que lee
en la escuela
la esclavitud fue abolida.















Encadenada de nada en cada.

Te has atrevido a sujetar la cadena?
A hacer más liviano su manejo?

Sólo consiste en abrir un ojo
como una flor y observar el mundo.
Seguramente será una desfachatez
mientras abro la lata de comida para gatos
con el cuidado exacto para no cortar la piel.

Una ocurrencia de mueble de cocina,
el sorber puré de color fruta
y sentir la misma felicidad
que una concha en República Dominicana.

Mirar a través de la cadena es
encontrar en el buzón poemarios
llenos de amor para otros huéspedes.

O el centauro
de ver en un coche
un adulto leer una novela a un niño.

Esa  instantánea de eslabón
capaz de atravesar un vacío
relleno de existencia.
Las noticias de normalidad
en un mundo de letreros de desahucios
en la Gran Vía

sin Piaff ni rosas
de cemento.

La vuelta a casa
del ladrido en la montaña
de un perro que buscando ovejas
habla a las piedras.

La normalidad y esos vasos
que se quedan
tartamudos dentro de la boca.

Para probar con cables cual detonará
encima del mostrador de la carnicería.

La cadena, y sus aires dispuestos
a observar la pequeñez de lo que amamos
en diapositivas que pesan como
un RAM de un grifo que gotea.

Felicidad soluble.
Dos cucharadas de azúcar.
Y leche de soja.











miércoles, 13 de enero de 2016

Una habitación con vistas (Para ti Woolf)

Como un sarpullido de escarlata
te prodigas por la piel deTroya,
moteada letra
que te atreves a escribir tos,  
de poema,
de matriz con arrastre.

Tú, que fuiste en la hoguera de Torquemada
una flor roja,
de ancestros de pueblo 
con los miembros comidos por las anacondas.

Que fuiste médico,
científico,
pintor,
astrónomo y sangre derramada por todos los bulos.

Mofeta, hiena
de lengua cortada
por reclamar derecho,
celta herbívora, que no sierpe
que llevaste la bandera a la luna.

¿Dónde reposa el resto de poeta?
¿Dónde se hiere la cura
la devoción personificada
del grito de antes de parir?


Llevo las marcas de la Edad Media,
del renacimiento molecular
de la raíz de la mandrágora
que escribió su propia Odisea.

Llave parca.
Alumbra infiernos.

Mujer, al fin y al rabo de gata,
soldada de hierro
aventura proscrita.


Una mujer con una piedra 
y Goliat,
una piedra, 
pequeño planeta de Venus.

(Os honro, vascas, ibicencas y mallorquinas porque sois mi origen de alumbramientos)


martes, 12 de enero de 2016

Inquisitivo-cal.

¿Y ahora qué?

Este traumatismo craneoencefálico, fálico
con una brecha hemorrágica de silencia.

La raja en la, el siete en este vestido armadura.

¿Por qué?

En las tablas de planchar
no anidan suficientes flores,
prensado artificio de ropa.

Yo te quiero, ero lo suficiente, te.

No sé tu manera de actuar
eso de tirotear en los vídeo legos, ego.
Y no tener balines
para correr detrás del autobús.

Heredera, enredadera, pústula en la ceja de cebolla, olla,
caramelo ardiente, diente.

¿Por qué?

Tal vez, no me merezcas
y lo mejor es apagar la tele.

El perro del hortelano.

Un perro lechal
que persigue moscas
que mueve el rabo, indisciplinado, que mancha con sus patas el sofá
adquirido por catálogo de Internet.

Pobre perro fiel, tiene un dueño 
demasiado estricto.

Le molesta
que ladre a la luna, y crea
que es posible virar su cara oculta.

Como una perra siempre esperando la caricia,
y si hay rebelión,
el hipócrita aplica el correctivo,
lo amarra con una cuerda chica,
y le tapa los ojos con una pantalón de pijama
para que no vea
la realidad.

Mientras las moscas observan
desde los cristales.

Caracola de mar.

Me construyeron casa
con una puerta en el centro de mi barriga
donde salía gente.

Asustada, con el tejado sostenido en clave de sol
y los pies de lodo
esperando la gula de la lluvia.

¿Cómo podía evitar que volcase, por el huracán disfrazado de hombre?

Se anegaron las ventanas,
los gatos murieron, mi ojo era puño,
y todos las arandelas caían en ladrillos.

Era una casa
de grietas de arenisca
y la gente húmeda se marchaba.

Los niños dormían cuando cerré la verja.

Dormían, mi maldito sueño.



viernes, 8 de enero de 2016

Melatonina.

Ayer arreció el viento, y hoy, con paradigma
vuelve el viento.

Buenos aires bajaba yo de las aulas
y Elvis me apareció en el oído,
con mi padre
de la mano.

Mi padre biológico
amaba a Elvis, en cambio,
el rey astro ni sabía que él existía.

De niña, en la pantalla
con su tupé y una guitarra de madera de lápiz.

Era Hawai y la chica guapa
siempre llevaba los pechos en punta
como escoltados bajo dos copas
de fieltro.

Mi padre cantaba de memoria
sus historias
de perros y lunas ováricas.

En mi familia todos saben cantar.
Yo cuando lloro, canto.

Y este viento que no cesa en su empeño,
de desordenar panorámicas
y cruzo y veo y tiemblo con la imaginación
una balada de amor sin rifle.

En el corazón de la memoria,
donde los héroes
siguen vivos.




jueves, 7 de enero de 2016

Invasión.

En romería se expande oncológica,
en rotondas y albergues comerciales
del hueco
en extracción de humo.

Hay tantos modos de imperialismo,
de colon-izar con menú
en la parada del bus
o los letreros de las autopistas.

Se compran esquinas, terrenos en subasta
y poco a poco van coloreando el mapa
en aparcamientos,
en zonas de ocio y polígonos
para carriles de caballo.

Guerras, de hamburguesa
con parrilla, mundiales.

La manera más descarada
de una globalización de pienso
sin pensamiento alguno.

La barata
manera de comer
del que no tiene,
de los soldados con carne prensada
en corazones presos
como gallinas
en colas de ciudad.

La derrota, ahora,
es un estómago aleccionado.

Roscón volátil.

En esta encrucijada
de un hombre y una mujer
entregados a la gula,
bebiendo sin lengua
devorada la ambrosía
de mi ceguez en recuerdo
para apaciguar la enfermedad acaecida
de no estar cerca de tu aurora.

Frenético baile de primitivos
sin más vestidura que el hambre.

Esta fuerza que sucede
como el impulso de un reactor
que me aprisiona a un más
a la servidumbre.

Qué puedo hacer si ahora huelo a ti
por todos los núcleos,
las manos, los pechos, la barriga,
este continente de vísperas
todo troquelado por tu vigor.

Sentir hace horas el soul
con las medias a la altura de las rodillas
con la misma medida
de la pata de un mirlo en un charco.

Y luego ser tuya.

Para borrar otros nombres.
Para inyectar esta ponzoña
de bebida energética
que dilata mis pupilas
como una sombrilla que se abre,
y viaja por el torrente
haciendo sacarina
con el oleaje producido por el corazón.

Te amo en cada lamido de hembra.
Te amo en la contradicción.
Te amo sinalefa a tu figura.
Te amo guarda
igual que una cicatriz
que todos esconden.

La resurrección.



Derecho foral.

Acaso la bellota pide permiso a la tierra donde cae
y la hoja para abrir paso en la rama,
usted cree, ciertamente amigo,
que la nube paga tasa por aduana
cuando atraviesa el monte de otro país
y que el agua anarquista
por la fragua es dirigida por la gravedad.

Ella alborota borbotones a su antojo
igual que la gaseosa con un planeta
de hielo cuadrado.

Mi lengua
que osa ser menor en la pregunta
y en esa incomodidad
el árbol sostiene,
el pico cala,
de solícita si a usted soy de su agrado.

Si en mi firmamento
luce una cabina
con destino a un aeropuerto
a Niza.

Qué hacer yo puedo.

Si brota, brolla, brinca y bendice
en este corazón
lo que nunca se había propuesto.

Acaso sabe la raíz su maceta,
acaso, por si fuese necesario este pleito
cuando de mi pecho salió una semilla
ignorante pero creciendo vaina, río, lluvia.


martes, 5 de enero de 2016

El que avisa no traiciona

Una buena conversación, o simplemente explorar el iris de la persona de enfrente en silencio que rellene las horas.

La mirada directa, punto sobre punto, como un eclipse.

Como explicarte que soy peligrosa
que sólo un titán reconocerá mi veneno,
que corrompo el pasto
de la oveja descarriada de la oración.

Montes verdes rasurados
y el agua,
sí,
el agua que cae sobre mi cuerpo sintiendo tu observación hedonista,
mujer teje arañas
dermatitis de besos aditivos
lengua endemoniada trascrita al poema
a la mazmorra
por ejercicio voluntario.

Por ese rayo doloroso
de luz de pasillos,
encimera en el número nueve,
cobijo de colcha entre sapo y cólera.

Quién caerá
sufrirá alucinaciones de seta,
se volverá adicto níquel
y acabará loco.

Por eso, si quieres jugar
sólo me gana el diablo,
y tienes el beneficio de huir despavorido
porque la locura ha sido la enfermedad de mis amantes,
de morir entre hilos de sed a -gua rosácea
como la más bella flor del infierno
verde por fuera
y carnívora por dentro.





Reglamento jurásico.

He aprendido a valorar el riesgo
con el sacrificio de la cápsula del detergente.
Y en la toma
buscar el adaptador
para enchufar
cada una de las necesidades.

Demonios acostumbrados
a morar sobre la mesa noctámbula
con los brazos y las piernas
enjutos,
con las rodillas y los codos
en nódulos de canica.

Verdes, porque los demonios
son verdes azufre y no rojo pimiento,
sentados
a la espera taquicardia
de incisión al cuore
y jugar un rato a morderlo,
a exprimirlo,
tallarlo moteando el cubrecama.

Ellos no se marchan nunca
duermen dentro de las cuevas de las costillas,
lo agitan y entro en un trance
transporte público
a una niña con cuerpo de mujer barrizal,
y tengo miedo
y estoy perdida en el laberinto
y me duele la falda
y no entiendo de tapetes.

La luz me alivia.
Algunos años dan margen
en esta carrera running
de estigma contra malignos,

desconociendo
cuando me atraparán,
y que hay desprecios
que son mucho más crueles que sus juegos.


Mientras un corazón chapotea
y yo me ahogo en tu mierda.


lunes, 4 de enero de 2016

Ibis

Cada peldaño que he subido
ha sido por credibilidad materna
no importa desde hace
como se observa sobre la azotea
la cigüeña y su escoba.

Todo lo hago
en esa tara de aprendizaje
éxtasis
o ronda de uva
gajo a pepita
de sentir esta noche
la ilusión novia
de hacer algo desde la honradez sémola.
De silencios de morsa
de un amor que ha rechazado a dos hombres esta semana
y que se ve niña fea
y que sólo se salva
tras la careta del poema.

No puedo olvidar
en un siglo. Será la pero de con
de dejar que vuelva
con tiempo.
Con muchísimo tiempo.

De algo habrá servido quererte
y necesito
muchas tiritas
para besar otros labios.

Paciente árbol.

domingo, 3 de enero de 2016

Rosalía de Costra.

Doce días de ausencia
en tema de amatoria
parecen un año,
con el pensar del exceso de tocino,
el valor añil
o una patata.

La piel donde se aclara
en esta escama de tiempo
y la lengua pare una culebra
de cuenco sin frutas,
en estos doce días
de papeles con carcoma,
de la bestia
ladrando tu sexo, con el lloro
de cada pezón en lágrima,
de doce días donde tu ron
me llega como el rojo
al escualo.

Doce días de tornillos.
De plantas que tenían sed
y han recibido agua.
Doce de docena de cieno dedo
apuntando a la cabeza.

No sé si me añoras.
Si la gota de semen
cae muerta.
O hay otra carta en un hueco.

Doce días, pues, de abismo.

Con las fotos que nunca nos hicieron,
con las manos que en público
furtivas y arañas.


Con doce y no cedo
a pensar que trabajas mucho
y estás fatigado, que el dolor crónico
se instala en válvula
en un número par de murallas.


Sólo esta memez poética
para decirte que amo lo que siempre quisiste
y que te echo de menos-precio él

Análisis y mención del crítico y periodista José Luís Olmedo-Amor.

Que te mencionen siempre es un honor y se agradece.
Magnífico análisis sobre el panorama actual poético en Valencia.


http://www.elcotidiano.es/valencia-rima-situacion-actual-de-la-poesia-en-valencia/


sábado, 2 de enero de 2016

Bajo el puente de.

Mientras existan ollas
de aceite en llama
calentado cuadrados.

Con gente de frío,
y en la cola los bricks 
de menos de cincuenta,
que salen de la mano de la exclusión bancaria.

Pasos dirigentes 
hacia el olor quemado de una estufa
bajo el puente en helada estampida
de dedos ásperos
como la rama del seco
recitado poema lumbre de

esa mirada del sol que se desliza
a través de la polea pozo
de señas inequívocas
de asesinar un poco más
al indigente social
en vías de vino y cosas
entre tanta política
y cajas de destornilladores.

Todo sigue oliendo a barato.