miércoles, 23 de diciembre de 2015

La tríada.

Ego fu.
Ego fu.
Ego fu.

Rigen las antorchas
sobre los cuellos "chiménicos"
en tejados de atardecer.

Esta canícula de extractor de café con terraza de tres mesas
y dentro del pecho
un batir de párpados
encendiendo la llama.

Ego fu. 
Ego fu.
Ego fu.

Extraño tañido de tuberías
puestas en regimiento,
en una noche de calle
donde dos hombre te señalan con sus dedos salomónicos
y exclaman:

 -Oye, tú recitaste poemas, el otro día.

Ego fu.
Ego fu.
Ego fu.

Eclosionar, garganta de dragón
que escupe forja
con la maleabilidad
de ejercer al antojo de la recta.

Arden todos los casinos,

y el sol descansa tras la ventana.

Este vaho de enfermedad
tragando luces
entre hélices de oídos sin escuchas.

Ego funámbulo
Ego furtivo.
Ego fulano del peor andén de todos,
incandescentes carnívoros,
animales de zoo con dos cabezas,
el crematorio de los poetas
que flamean las lenguas.

Ego fu.
Ego fuego sum.




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