lunes, 9 de noviembre de 2015

Malta sociedad (Copa y puro)

l

En la familia
se asoció al rojo
con el demonio.

II


Vio la botella de ron,
siempre con ese dolor acuestas
que nunca la abandonaba
y tomó el primer sorbo.

El dolor había desaparecido.
Y empezó a beber.

Tenía nueve años.
Y muchas responsabilidades
y un dolor en el pecho
que con licor se ausentaba.

Ser alcohólica
no es garantía de ser una buena esposa,
pero sí, una poeta decadente

No bebe.

Pero parece que tallaron
la copa con la forma de la mano
si la ven con una botella
se piensan que es una vieja
estrella de cine

No bebe.

Sus dos relaciones
la volvieron astenia,
ellos bregaron con una adicta.

La querían a su manera,
la tenían vigilada,
porque un drogadicto
se vuelve listo...


Lleva una semana mala,
el dolor regresó a la casa.

Esta vez
que se quede
lo soportará
aunque la vida se le vaya
de pena.

No tiene miedo
ni dramas
a madurar ese trance
como dice su abuela
porque cuanto más duele
cura.



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