lunes, 16 de noviembre de 2015

Air.

I

Los estorninos, brújulas aéreas trazando sur,
anudando norte,
en acróbatas nexos de oeste y este.

Bajar del avión y pisar esta pequeña Venecia
que con salubridad acaricia la garganta.

II

En esa misma jornada
presa de la ágora
boceteó un poema,
pero, era demasiado carnívoro
y lo dejó en el tintero
de la lista de espera.

III

Elucubrando la tesis
la vida se traducía
a la imagen desgarrada
de que era un avión estampado
contra una torre gemela.

Los ríos se han secado con el titanio,
los mares andan revueltos
con tanta embarcación meteora.

Ni parcas, ni mechas de cirio.

La vida en el siglo XXI
es un aeroplano bala
tiroteando un edificio de cristales toros.

IV

Por la noche cayeron naves
en casas vacías
que abrieron sus puertas al caos.

Ese día, lo había visionado,
pero la estupidez no resucita
a los muertos.

Y sólo parece un oportuno anuncio
de lavavajillas
en medio de una serie de moda.

Qué limpia las manos
de Poncio
y su club consciente
de la colateralidad del sistema,
de los extremos, el centro civil
ajeno
en la diana.

Un avión de papel
que arde
en manos de niños de leche.

Y amén de que Pilatos está reunido
y no soy más que un flexo voz
sin bombilla.

Rebuznar sirve de ala?




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