miércoles, 9 de septiembre de 2015

Fabricante desconocido

Para escribir un poema al revés
el sujeto debe desnudarse
con las costuras vueltas de regaliz
y los botones mostrando su apéndice.

Una estrofa con los bolsillos hacia el extrarradio
con el riesgo de que escupa unas monedas.

Ponemos los versos de pies a cabeza
con las diminutas lenguas de tejido,
etiquetas políglotas reiterativas
con la instrucción de lavado o su origen carcelario
todo girasol y al descubierto.
Así se escribe un poema zurdo,
un espejo de poema, sin zapatos,
descalzo sobre la página lunar
un poema ido a la contraria,
expuesto en el tendedero 
mirando hacia la uralita 
de la vecina Moldava.

Empezar este poema al revés,
afirma que de nuestro trance amoroso, sexo de zulo,
conocerte al fin y al cabo,
fue para convertirme 

en una mejor
 persona.







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