viernes, 21 de agosto de 2015

Dorada Day y su decadente vida de single.

En cuestión de citas, estoy apañada...En dos años (sin contar los encuentros con colegas, los cuales veo como a hermanos, y que cualquier lascivia supondría incesto) ; dos citas.

Bueno las que encabezan los poemas, esas frases famosas de eruditos, poetas o filósofos,
de esas tengo más, pero no cuentan.

Primera cita:

La primera fue en septiembre del 1989, él quedó conmigo por temas literarios, pero,
pronto pude ver como le asomaban las orejas de la licántropía
Era un remilgado a la enésima potencia. Se proclamaba chamán y salvador del mundo, metido en gestas hipotéticas.

-Yo, ego sum, POETA.

Definición de poeta:
(Del lat. poēta, y este del gr. ποιητής).
1. com. Persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas.

2. com. Persona que escribe obras poéticas.

 Según él era famoso, supongo que en su comunidad de vecinos; la verdad acudí resignada en mi intento por superar el amor de mi vida. En esa surrealista situación echaba callo e iba dando oportunidades que terminaban como un cohete sin mecha.

 Después de soltar el rollo que curaba con las manos, viejo truco para que te soben descaradamente, me negué en rotundo a cualquier tipo de tocamiento, aunque fuera para quitar la mala leche que se me estaba poniendo.

 Con su power mental se bebía un cubata y se fumaba una cajetilla como si fuese el instructor de una barraca caliqueña y alucinando ante tal impostor, empecé a bostezar en plan diabética acelerada.

La cita se fue a derroteros versados, sobre todo cuando lanzó su libro y casi me saca un ojo. Escuchándose a sí mismo espetó:

 -Lee mis poemas, ya que te he dado el honor de que me presentes mi libro, lee,lee, lee.
 Necesito escuchar como recitas. No puedo arriesgarme a que me salga gallina el gallo, y no estés a la altura de mi obra.

Creo...que una diarrea en mis bragas, no hubiese apestado tanto.

 No sabía si pellizcarme ante tal improperio vanidoso o mardarlo a buscar amanitas por el monte con sus discípulas.

Entre tanto, seria como una patata no articulaba palabra y por supuesto no iba ni a presentar, ni a gritar su rima, ni nada parecido a la quinta entrega de Recluyo Balboa.

Recuerdo, que me levanté dulce y sonriente y le dije:

  -Mira tengo mucho sueño, me acaba de picar un mosquito tigre y debo ir a urgencias.

 Luego con una amiga de copas encima de mis tacones naranjas, nos fuimos lejos de esa versión española de la matanza de Tejas, y lo dejé allí, entre sus rosas y sus geranios, con un imperativo que me salió del alma.

 -Qué te den.

 Estuvo varios días mandado mensajes del tipo: tu pelo al viento, tu piel de melocotón y varias frases de canciones de Enrique Iglesias; hasta que se dio por vencido y vio que con esta gallina no hacía caldo.

 Después de esa noche, tuve más motivos para caer de nuevo en el mortífero río Muso.
 Se me quitaron las ganas de enamorarme en un pan de meses y regresé con más fuerza que nunca a las arenas movedizas de la perdición, de lo único que me inyecta a mis vísceras la adrenalina: La Pasión Valenciana, por no decir, Turca...




2 comentarios:

  1. Mal negocio enamorarse, y si eres mujer, peor...

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Jordim. Siempre mal negocio, tanto si es hombre como si es mujer.

    ResponderEliminar