jueves, 30 de julio de 2015

Valores extr-años.

                                                                                  En ocasiones, sentir lo que debo
                                                                                   es huir el tú del mío.

Los paralelismos se hacen tan evidentes
que cavilo la premeditación en nuestro nexo.
Igual, que las bolladuras de los coches
en contra de los pilares.

Observé el tímido reloj de cadena.

Mi abuelo poseía uno semejante
y era de plata, aunque yo ya sé
que aquí nada está por casualidad colocado.

Y pensé...

¿Procederán de la misma mina?

Quizás la estadística disponga
estos relicarios entre las mermas de los nuestros.
Aún recuerdo mi mano niña
con el menaje de argento
y el regusto de metal dentro de la boca.

Era ayer, y hoy
encontrando las piezas del naufragio, me conecto a la tristeza
y maldigo mil veces 
que no quieras salir 
del océano.

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