jueves, 16 de julio de 2015

Código Civil-acción.

He considerado siempre
que los pisos con vistas
a los hospitales, donde muere gente,
son tristes.

Que un local
con la pancarta de traspaso
es como una mujer mal follada.

La jurisprudencia cotidiana
del latente veneno
de lo que respiramos,
de lo que comemos,
de lo que amamos,
de lo que fallecen entre nuestras transpiraciones:
día a gota, noche a lluvia
de loquería de lo que lo quería.

Coches en paralelo como un escuadrón en fila
y la vida que escurre tras los cortinajes
las historias urbanas de insomnio.

Una cree, que puede haber desnudeces,
de una mujer que calla el poema de amor y
de un hombre que no sé muy bien de lo que habla,
y todo revuelto, junto y desperfecto
loquería de lo que lo quería
de lo que somos
de lo que intentamos
de lo que fingimos.

Uvas por heces.
Y las ciruelas, apretados senos
entre sus manos.

De lo que callo
y ya no puede más con el germen
que enredadera crece,
en un  pasillo de hospital,
con vistas al edifico entre coches aparcados correctamente
y dos trigos que besan sus sexos.





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