jueves, 11 de junio de 2015

Pentagramas.

Este tenedor de caña y ligamentos
de la necesidad de la cuchara sopera,
cúpula con la cucharilla de postre,
amándole con el desorden de los cuerpos de las sílabas,
creadores de cuchillos poe-tas,
al unísono credo de la alacena fangosa
que sorprende toda la cubertería.

M-átame pues...en su servilletero
que una doblada medita sobre mesa
y atiende a la súplica del comensal 
en la lujuria que estuvo en barbecho.

Y empieza la escalada, el parámetro
de quién escribirá el mejor verso
entre humedades, con los músculos en flores abiertas,
con su sexo enganche remolque del mío,
de la fresa madura sobre trigo
en trufas perforadas por gusanos,
amebas dentro de cubetas en amo,
en la ama, lame, malo, lomo, mola la piedra
que ejecuta su esfera, la ida concuerda
de la vuelta de cada estribo,
regla y cartabón sobre lámina
de cannabis que es su lengua cetro;
perfora mis adentros cual mina de lápiz
que soy suya, aunque le traiga la ira
y caiga cada gajo de naranja
en forma de lluvia amo-niacal,
amo-ral, amor-favor y seguida de una tregua
que nunca termometra 
mercuria la imagen 
del esplendor
en el campo 
del unicornio y sus yeguas trampas.

Si esto es el pecado, yo quiero morir en él.

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