viernes, 12 de junio de 2015

Infancia.

Y cuando llegó la noche
por fin, pude llorar.



II


De niña
cuando tenía miedo
cantaba.


III



Tal vez las sirenas de hábito negro fueron en un alto porcentaje,

las causantes de mis calamidades,
ellas siempre decían que el dolor glorificaba,
nos engrandecía elevando el espíritu;
y que el camino de la salvación
con flagelada penitencia era bueno,
y el no practicar el sacrificio: malo.
El cielo y el infierno.
El sonreír a pesar de llevar heridas en los zapatos,
la consagración del último baile.

No hay comentarios:

Publicar un comentario