Cetus.

Se ha empeñado
en echar a la buena estrella.

Ahora, que ya no le deseo
para corcel de mi Barbie.

Las muecas estrafalarias.

Las bienvenidas al carromato
al pasar el platillo,
cada vez que
hubiese levantado
el peso de la luna.

Pero, usted no quiere 
a la suerte pelirroja.

Se encierra en su traje de escopeta.

Y yo me marcho
a iluminar
a otros cedros.

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