viernes, 29 de mayo de 2015

Vellosidades.

Entre coles y espinacas,
he decidido ser una patata tránsfuga.

Dejar mi redondez en remojo
con sus insectos y sus yemas, 
la anatomía 
de la piel rugosa y las quemaduras solares
con los pies al amparo
dejando un vello verde 
por curiosos huéspedes,
de tentáculos abiertos nacidos
por el talón, la pantorrilla,
debajo de la axila
lentamente cefalópodo
hacia la tierra
la tierra
y la patata,
me hundo dentro
saco las raíces malvas
entre gavilla y restos epiteliales 
de todos mis amantes

Patata avanza,
patata entierra,
saca gajo, amarillea,
crece en tu ambigüedad de níspero,
sosa busca la sal
de la roca, curva y análoga
de trinchera.

Pa ta ta.

Lejos del aire y del mar,
cerca de la arcilla,
cada vez más sedentaria pa ta ta.

2 comentarios:

  1. No hay nada como convertirse en patata para que la vida sea un patatal.
    Yo no puedo aconsejar, pero si quisieras ser sardina a lo mejor tu vida se volvía mar.
    Puestos a auto-engañarse y a creer a Quevedo, pues algo con brillo.

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