jueves, 23 de abril de 2015

Milímetro.

Cuando estoy lejos de ti
me elevo
cinco centímetros del suelo.

A cinco centímetros de tu boca
y los nudillos son alianzas, diplomadas para la tregua.

Tregua carnosa de cinco centímetros
con los sabores cardinales de la lengua.

Entre los dientes y una campanilla de feria.

Cinco centímetros, centinelas mesurados,
de cables a la distancia de mi cara,
de la batería al depósito,
de la tarjeta SIM a la vida;
cinco, ni cuatro, ni tres.

Operadora de la red fija
en una meseta o tarifa plana
izada bandera del peso de la prudencia
de los cinco centímetros:
de vasos a cucharas,
del pensamiento exacto del pico azul
hacia la cuartilla.

Y sabes, es la medida perfecta
para ser feliz
y comenzar de nuevo.









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