martes, 14 de abril de 2015

Cronos

Esta estúpida manía de medir el tiempo
desde lluvias pasadas,
en una búsqueda de dominar lo inalcanzable.

Iniciamos la metodología 
contando el sol y la luna,
para engendrar al egocentrismo
de profetas en calendarios con el antes y el después.

Esta mañana, al observar mi tímido rosal
descubrí
un crecimiento inusitado,
apenas cien giros en una cama,
un desayuno 
y la ducha perezosa.

Y allí la planta, me llevó a la parodia
que quizás ya ni la luz ni las galaxias
sean relojes;
tal vez, debimos aprender
a contar la vida
con la celeridad de la naturaleza
y sus verdes.

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