miércoles, 4 de marzo de 2015

El autocontrol de Ami Mizuno


"Soy una guerrera que lucha por el amor y el conocimiento. ¡Soy Guerrero Mercurio, y te castigaré en el nombre de Mercurio!"
Sailor Mercury.
La encimera destornillada
animosa instaba a pecar.

-Anda por qué no la empotras contra mis mandos,
le subes la falda de polipiel
y ella que desate los quince nudos
de tu seguridad vial
para hacer un guiso de pueblo
sobre mis fogones.

Pero, ellos sumergidos
en la conversación banal
anillando tapones
como en una ofrenda.

Rígidos, eran contemplados por los ojos de las garrafas
y se quedaban beneplácitos auditores
de lo que aleteaban todas las puertas:

Quedaros quietos, vais por el buen camino,
vosotros,
que mamasteis las ubres de la muerte,
que os azotaron con ramas
de los árboles espinosos del desierto.

Dejad que la sangre del escorpión,
se vuelva en ambrosía,
dejad que la calavera tatuada en vuestra paletilla
se torne pista de tenis,
y que esta habitación
tiemble al ritmo del peatón rojo
de las retinas.

Los guerreros, nocturnos aborígenes
de otras épocas; comen manzanas
y el girasol lleva a otro marco,
es hora,
del trueque,
yo te respeto
y tú me devuelves la vida.




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