lunes, 2 de febrero de 2015

Primer día de colegio.

Te amo.

No avergüenza exclamar:
!Te amo¡

Subir al pico más afilado de la azotea,
con la sombra de las gaviotas.

Playa, redoblar maquinaria y eco:
¡Te amo!

Lo suficiente.
Lo suficiente.
Lo suficiente notable,
para viajar a la cordillera de tu espalda
y hacer nidos con cordón de zapatos.

Lo suficiente para que sobre ave,
sople aire y no seas mío.

La intangibilidad de que te vayas lejos
con un banco de peces, peces,
pez burbuja de oxígeno 
que en la captura 
de a-mar sin exigencias,
de poseer dos billetes a cima de agua
y siempre en la encrucijada el amor gane.

Por eso, en mi insuficiencia
cardíaca,
respiratoria
y renal
sorba la sangre:

Te amo.

Y por eso, quiero, que te vayas con el banco de peces
al coral que bien te ampara.

Porque si alguna vez,
en el pasado de espadas de emperadores
y púas metáforas de erizo,
entre la anémonas con crías sin madre,
dudaste, ahora.

Qué mejor manera
abriendo las manos.

Te amo.

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