jueves, 19 de febrero de 2015

Divertimentos.

Los poemas indigestos,
requieren una serie
de condiciones, las mujeres poetas,
llámese poetisa a todo aquello
que parezca una piedra biliar,
y lo digo con afecto,
el mismo que tienen las lombrices
a la tierra.

La necesidad de estar varios meses
de abstinencia, y no depilarse lo suficiente
para que el vello Tolstoi
inspire en cada una de las rimas.

Después de haber dejado
el cuerpo fémino
en barbecho, la gimnasia pasiva
debería ser de obligada
estructura. Tome el libro
y cambie de ligar,
de la mesa a la silla,
de la pierna izquierda
en el suelo, justo al lado de unas gafas de vista
y un  paquete de galletas,
pero, desprovisto de galletas.

Creo que con esa estampa
y pipa en mano
la musa, puede llegar,
en el momento más inoportuno
como una suegra
que te pilla con tu hombre
jugando al strip poker
y no es su hijo.


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