sábado, 3 de enero de 2015

Las doce uvas de la muerte.

Doce campanadas.

Una:

¿Dónde queda el lugar de lo inexistente?

Dos:

Mi madre ha preguntado por ti.

Tres:

No quieres verme, forma parte del proceso de curación.

Cuarta:

Quise al hombre de las trenzas azules,pero, ahora pertenezco
a la espesura, te quiero sólo como persona, lo siento.

Quinta:

En las Fallas de Valencia, nos comprometimos,
una pulsera de cuerda, fue nuestra alianza.

Sexta:

Los celos acabaron con todo

Séptima.

Yo crecía más rápido, era una filistea y tú no entendiste
que la Poesía era mi destino.

Octava.

Odiaba que me hicieras comer con pan, que durmieras con los zapatos puestos
y que te engañaras a ti mismo.

Novena:

Nunca olvidaré que me salvaste del incendio,
te abrasaste las manos por mí. Aún mi corazón latía
dejando cicatrices, es mi extraña forma de amar, la maldición egipcia.

Décima:

Amaba tu capacidad de hacerme reír, las veces que fregaste mis vómitos
por culpa de las borracheras, amaba al abismo que cruza
el puente del cuidado de mi locura marciana.

Onceava:

El controlar hasta la asfixia.

Doceava.

Esta noche tomé las doce uvas sin ti. Después de cinco años.
Lo nuestro ha terminado.


Feliz año 2015.



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