lunes, 8 de diciembre de 2014

Poliquímica

Sin duda, erré en la profesión
tendría que haber sido anestesista
y colocar oxígeno en la Moncloa-ca.
o mejor, aún,
químico, sí,
un monstruoso científico con bata blanca,
con cien ayudantes con bata blanca
y dos guardaespaldas
en la entrada de mi guarida.

Ellos, por supuesto, con pasamontes
de punto y metralletas
con nombre de vodka.

En un laboratorio
fabricando pastillas de colores,
para repatirlas por la calle,
calle usted, señor caballeriza y ...

La azul es la dislexia,
soñarás con príncipes sin cabeza,
la verde, oh la verde,
creerás que eres el increíble Hulk
y te irás de plató en plató
mirando catálogos de deportivos italianos,
el rojo, la roja, la de la estampación
de la sangre del pueblo
que agónico hace transfusiones.

Me haré millorario,
y venderé política
encapsulada
en la puerta de los restaurantes,
en los clubs de golf y alterne,
en la salida de las cárceles.

Traficante de
metásfora,
alegorsis,
hipérbolen,
epiteto sexual
estimulando el power fuck :

Oh eres una mariposa
de un sólo día.

El químico más feliz de la tierra batida, la televisión
con mi propia campaña.
Las ilusiones de morir e ir al cielo.

temo el golpe de está a dos
temo el golpe de está a tres
temo el golpe de está a cuatro
temo el golde de estar a cinco.

Porque no hay peor droga que la política. He dejado de creer en la poliquímica.








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