martes, 2 de diciembre de 2014

El amor vagamundo.

Galgo mujer
que recorres las esquinas
por un mendrugo,
que te escondes, en el portal,
de la lluvia de los rumores
y recoges las colillas
para fumar sin fuego.

Subsistes con el síndrome de abstinencia
que te llena  las cuencas de sudor
y hace que las manos
sean dos ramas a la vera de un camión cisterna.

Supurando  la herida
tapada con un plástico
te colocas entre las palomas del  parque,
en busca de la limosna  de su palabra;

las piernas en junco,
apenas, distinguen los grises autobuses
que reflejan ciudad.

Mujer farola,
pellejo,
costra de rodillas
y boca seca de barro arriba vasija.

Cenicero que fuiste antes lata de Sprite
te muerdes las uñas gatas,
agarrándote al único bien que te pertenece: la calle.


Farola,galgo, Ofelia,
tapa,neumático,
taco,suela.

Se acerca harapienta con la mano extendida
y le pregunta una a una, a la salida del Erosky,
dos y el millón.

Si le han visto

y saben 
en que cama
dormirá esta noche.









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