viernes, 26 de diciembre de 2014

Colirio y zumo de tomate.

I

No sé si fue un sueño caminar por la vereda 
después de la ventisca.
Así, sentía sobre mi cuerpo, sus manos,
como las pisadas de los niños sobre la nieve,
dibujando hormigas blancas
en la línea más recta que me lleva
de mi cama a su cama.

II

¿Fue un sueño? esa alud de color fango,
a pesar de tener la hoja sagitada
dentro de su pecho, el pétalo de roble
que se ahogaba en la mudez
y que sólo canturreaban
los elfos que guarecidos en su prisión
hacían espasmos ante los días que sacan de quicio
a los portacelos y a las etiquetas de felicidades.

III

Tiene palabras
en su corsé
y deben brotar como la fuente,
sinó la asfixia irremediablemente lo matará.

Fluye consonante de vos.

IV

Mi regalo es mi presencia. 
Hasta que consideres oportuno que me vaya 
con la niebla gélida de los coches de patrulla
acompasando mi caminata directriz.

Tu cuerpo y el mío,
el monte y el mar,
en acto volcánico
creando más muerte en mis huesos,
naciendo dentro de mí, heridas islotes
de la lava acontecida, y te disculpas
pues, así nunca la cumbre llegará a libre.

Sabes...soy una drogadicta de tus papilas sustantivas,
de tu ornamento navideño de árbol,
y traviesa petigrís dejo recorrer cada uno de mis pliegues,
mis pozos, mi mirada de locura frente al espejo travieso de Alicia
que multiplica las epidermis.

La enfermera impaciente, y él dueño de mi voluntad.

V

Me temblaban las piernas
bajando la cuesta
con el relinchar del pecho a galope.

Ni la sentencia de la penumbra de los grados
invertidos, para volar la gloría
hasta que el próximo síndrome primate
me arañe toda,y  donde sólo el bourbon y un blues
cantarán aroma de cedro.

VI

Sabe que así me va matando,
los adictos perecemos a nuestra manera,

por un minuto de éxtasis:
la soledad absoluta.

Amo café ranchera y
que fácil sellar puertos
para crear vida.

Un buque rompiendo el estrecho
y la duda en que momento me desposé 
para ser suya eterna,
en que instante vistieron el cuerpo de novia tizna
a la inevitable red que salva a las bailarinas de pértiga.

Elefante.
Colmillo atravesando mi corazón.





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