lunes, 10 de noviembre de 2014

Arrecifes de coral o masaje a trois

I

Ese hombre es la playa oeste del planeta,

Il

Vamos a jugar, tú serás una masa
de lodo, entre el lienzo y la camilla:

Tus pechos serán prietos,
y levantaré un puente levadizo
con los tobillos
para untar tus formas con aceites girasoles
que huelan a ducha, a beso, a viento.

Creación de formas de barco,
estrellas pilares y cometas sin trofeo.

Tendré tu corazón, unos segundos, entre mis manos
y cómo no tendrás ojos en la nuca
te diré las palabras  más bellas
que nunca podrás escuchar.

III

Ahora, mi turno.

Vamos a jugar, de la silla giratoria
a un diván que parece una balsa con destino calle,
yo convertiré la atalaya de tu osamenta
en un monte dormido
y mis dedos hambrientos bailarán 
carta tu coronilla,
y se regocijarán con el bosque plenilunio
de tu barba de Chivo.

Dibujaré la Osa Mayor,
los mapas de Marco Polo sobre tu espalda,
sin loción más que la de mi sonrisa.
en cofre.

Y en tu estado legítimo
de hombre que confía
serás una flor sobre el agua.

Con los párpados cerrados
te desplomarás tronco
a las telarañas
y seré la mujer océano
para resguardar
cada una de tus máscaras
en concha,
en jibia,
Para quererte 
más libre
que nunca.

Como se aman las pompas de jabón


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