martes, 14 de octubre de 2014

Trenar del verbo o el beso de trenes

I

Cruzan irrepetibles los cercanías
rompiendo la molécula del mover y continúa.

Dos, en direcciones opuestas.

Que van por las vías ajenas;
hasta que en un martes
topan pintura con pintura
y la volátil reacción.

Nuestroamorsellamachoquedetrenes.

II

Amor, acaso no ve
que en nuestro accidente
el fuego no restará ni un hierro
sin fundir.

Qué los plásticos arderán en cólera,
los cristales expansionados,
chapa huraña y asientos
que no serán más que escombros.

Nuestroamorsellamachoquedetrenes.

III

Luego la velocidad no tendrá suficiente
entre los amasijos el eco de los silbatos,
sin ropa ni pequeñas ruedas de coche de niño
y la tapicería que se habrá arrancado la piel
antes del siniestro.

Porque cuando los vagones 
se buscan paralelos y meridianos,
hay catástrofe en la lista de desaparecidos.

Nuestroamorsellamachoquedetrenes.

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