viernes, 3 de octubre de 2014

La vida sobre ruedas.

Y en esta extraña mezcolanza
donde amigo mío te añoro
ya he comprendido tus seseos y dunas,

que ambos pertenecemos a dos mundos distintos.

A mí, personalmente,
ver Tele Cinco
con un delantal de tu madre.

No me gusta.

La última vez que nos vimos
fue en un rogativa
para que no marchara a Cracovia.

Las lombrices. Las comedoras de carne, Jorge,
están por todas partes.
Qué importa dónde...

Te recuento en flashs mental,
han sido años de relación parasitaria
donde cada una
succionaba su estigma.

Lo tuvimos todo.

El complejo de Edipo.
El complejo de Electra.

Todo.

III

Recuerdo que me reprochabas mi cabezonería,
que emitías un canto delfinario
a que soy y sigo y prosigo.
Me pico fácilmente
como los pétalos de las flores.

Dijiste.

Eres aditiva, has descolocado my world neurótico.

Si...he podido dejar de fumar.

Podré vivir sin ti.

IV

Cortaste todos los cordones 
de abastecimientos.

Hasta que el coche se quedó sin gasolina.

Antes te buscaba histriónica.

Hasta en los sueños, estimado Jorge, amigo que me veló en ellos.

Ya no.

Con un gesto de ultramundo
cogía mi bicicleta
y me plantaba hierba
debajo de tu casa.

Chillando.
Y tocando el timbre orgásmico.

Ahora llevas seis meses.

Yo quiero ir hasta Almassora,

Pero tenemos un problema bicípedo.

Devuelve la bicicleta.

Te quiero hombre de sonrisa turquesa. 
A ti




mi

bi
ci
cle
ta.

1 comentario:

  1. Si algún día nos pudiéramos enterar de las respuestas, nos sentiríamos confortados al tener la versión íntegra.

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