miércoles, 29 de octubre de 2014

El precio.

Siempre seré el mal tiempo, 
que cuando no esté cerca se extrañará
como la gota de lluvia en la espalda
en un tarde de verano.

Recuerdo a mi abuela
sentada, en su litigio con la vida
detrás de un cristal
con el canturreo melódico,
ella había estudiado canto en el Liceo
pero su amor por mi abuelo
la relegó a una silla
frente al espejo de sus correrías.

Desde niña
ella me susurró al oído.

No dependas de un hombre.
Nunca abandones tus sueños,
y aunque la luna parezca lejana
no dejes que nadie
la baje por ti.

Chilla, salta, muerde,
capta, liba, ama
pero no dependas 
de un hombre.

               Dedicado a mi Buba María Marí Juan.

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