lunes, 20 de octubre de 2014

El enfado de la voluntad.

El problema no es su poesía
ni la médula poeta
que recorre sus vértebras
la boca loba que engulle
poderosa y doblega
cada terminación
el desear con avaricia
su cuerpo
tener gula de cada uno de sus vértices
la sed de mis papilas
y el aturdimiento
de mis pezones nombrado
cada duna
de sus yemas
después del goce con goce
no es problema
que sea como un continente
donde en cada pliegue
more una mujer distinta
con ropa de alfiler
acentos corsarios
o no lleven sujetadores
astrónomos
ningún problema ser súbdita de su sexo
la noche de aberturas
humerales escarchas
en desvelos
por tener el puerto
recogiendo barca
amparando tez
el pro-ble-ma
no para usted que vive en otro mundo
molde
tesitura
o platillo volante
el problema
nunca antes acontecido.

Es que le soy fiel.



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