jueves, 30 de octubre de 2014

Deter-gente.

La ropa queda más reluciente
con jabón de lagarto,
sobre un pilar marmóreo.

Supongo que mi abuela
diría la suerte que tengo
por tener lavadora,
compresas, 
televisión sin preñez,
guantes de látex
para recoger una, a una,
todas la esperanzas
que caen de los bolsillos.

Ella vivió tiempo de violines
donde ni los gatos maullaban a la luna.

Me gustaría 
en la vigila de su memoria,
con una tumba tras el mar,
preguntarle si vale la pena
morir por amor.



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