jueves, 30 de octubre de 2014

Contradicción.

I
Puedo en un intento frustrado
hacer nudos a los flecos
para que en un renuncio
vuelva la franela
a sonreír sobre la lana.

II
Cómo pensar sin razonamiento
el empuje de tu trono
si sabes que me acurruco bajo tu brazo,
seta, piedra, trébol y araña.

Nunca imaginé un amor tan grande
de puñados de tierra
derramada entre hojas.

Si tu lengua fría,
si tu vientre caliente,
si mi boca te llama
y tu marea me expulsa.

Cual es el secreto
de los hemisferios,
de los lunares de las mariquitas,
del techo de las casas sin techo,
del olor en la ropa de tu casa.

Cuándo asestó la ballesta en mi cáliz
y se sembraron de nombres
todo tú, hombre.

¿El desconocer el peso del pétalo amarillo,
la coz del asno o cuando dices que no me amas?

Si en los últimos tiempos
ahora que el tren se ha parado
para ambos.

He aprendido en la escuela de tus caricias
que no deseas dañar mi estrofa
y no me amas
y no me amas.

Si el principio
de todas las estaciones,
la flor, el establo y el verso.

Es no dañar
a quién se ama..

Protegerme de ti mismo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario