viernes, 24 de octubre de 2014

Ave tren

I
La muchacha contabiliza
el modo de colocar el carro de niño,
la bolsa, el bolso, el niño.

II

Me apresté a ayudarla
en su enjambre de madre primeriza.
Y ella, muchacha con bebé,
se a.v.e.nturó a anclar mi auxilio.

Me recordó a mí.
Veinte años atrás.
Pero ella...era feliz.
Yo en sus circunstancias
tenía los párpados, los costados, las mejillas, las orejas moradas.
De noches enteras
de insomnio
por los grillos
que sonaban:
gri,gri, gri, gri;
lle, lle, lle, lle;
te, te, te, te.

En la garganta
de mi marido.

III

Recuperar el tacto infantil,
abarcándolo con la calma de una madre vieja.
El olor a granel
que buscaba rendijas en mi aguileña.

Los niños pequeños,
la primera cumbre, la segunda meridiana
más alta que yo también.
El tercero mi sufrimiento, 
aún precisa de mi sombra,

Hijo, te he abrazado
y
sólo
supo hablar
una.

Lágrima.

IV

La muchacha, Lucía de apenas meses,
y sentir la maternidad
como la última rosa
del invernadero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario