lunes, 1 de septiembre de 2014

Paracaídas para ti.

No hay mayor catástrofe
que un poeta se enamore de otro poeta,
los polos glaciares se resquebrajan
como los folios faltos de inspiración.

Pululando trozos de hielo
en medio de la Antártida.
Pobres osos y cazadores blasfemos de focas.

No, no hay mayor catástrofe. Pero, sí, 
la hay, existe, se concibe,
fragua, aletea y expulsa.

Qué un pintor, se enamore de un poeta,
entonces el calentamiento global
se asemeja a un partido de Pictionary,
pues, el ozono se pudre
como una manzana en un peral.

Las manchas solares 
y las estrellas inventoras
de agujeros negros aumentan
para escapar del encuentro.

Sí, mas...
¿quién da más:
amos, duquesas o marquesinas?

Porque un poeta que ama a un poeta.
Un pintor que ama a un poeta.

Es una bala en un revolver
en manos de la locura
de un mundo

en fase

R.E.M.





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