jueves, 25 de septiembre de 2014

De vieja quiero ser Bukowski.

Una página de fiambre,
una cerveza caldo y otras Islas de Sándwich.

Esa bolsa
por manos pares sin patatas;
o un teléfono que comunica
llamando al chino
para amar al motorista
con olor a aceite
y sonreír a alguien
que no sea el espejo
de la encimera.

Un silencio afrutado.
Galletas sin vaso de leche.
Es cena multiorgásmica.

La llamada del microondas
y no haber nadie detrás de la puerta.

Un morreo
en un bocadillo de anchoas
con tres vinos de regreso.

Mortadela en rulos
y una mirada al mando
con la cabeza ladeada
a la cocina en busca de pan
para los ojos.

Posos de cien botellas
en una mesita de noche.

Un cigarro en una cama,
el queso mal cortado
y otra cerveza caliente.

Con ni siquiera
un perro meneando
la cola.

La soledad
es cien gramos de chorizo
y una revista porno.

Cenar algo a solas
en lo callejones
de una casa
sin ceniceros
en las luces de la ciudad.

De vieja
quiero ser Bukowski.

Ll. Ll.

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