lunes, 11 de agosto de 2014

Sin etiquetas por favor.

En ocasiones las apariencias engañan,

he tenido que recibir una carta de tu hermana,
piensa que nos hemos arreglado
como si fuésemos una pareja
de solitarios en el culo de un bar de viejos.

Entre tú y yo,
sólo hay fotos,
y esa mano que culebra
rodea impertinente.

Tu hermana, desde Indochina
se cree que tú y yo
somos compromiso,
no sabe que el ajo
floreció en mis entrañas
y que el arrozal de tu viril silencio
mece en otras acequias.

La verdad, llevo desde enero 
como un cable pelado
a punto de electrocutar
el recuerdo.

Estoy sola en un iglú
en medio de la estepa
es tan pequeño el espacio,
tan evidente la comparsa,
que el frío ciega
los ojos bloques
en medusas lenguas,
de mi actividad esquimal.

Por eso pienso que tu sangre
no se equivoca,
abarcas estadio
para ser embuste,
embestida cruel de que nada queda entre nosotros.

Fotos falsas (deja de etiquetar)
el quince duelo de junio
que pernocté en un hostal
fue iguana
y aguardo
una noche fría
a la espera del volcán dos aguas.


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