viernes, 29 de agosto de 2014

Esto no es un poema.

I

Me pide un poema de treinta palabras.

Poema por treinta.

II

Qué es lo que buscas.

Te lo he dicho con la franqueza
de la etapa de una vida archivada,
la rueda ciclista
que se erosionó en pendiente.

No puedo amar.
No me cabe ni un mísero gramo de pluma,
halagada tu insistencia
pero asfixia el embargo del alma.

No soy la misma que conociste, hace...
¿Tres años?

Esa exposición fotográfica emulando a un ángel
es peligrosa. Veo un divismo inusitado
y el dolor de tu última ruptura en tus ojos.

Me has estigmatizado.

En tu narcisismo te colaste colibrí por mi ventana
alacrán de semi ovo
abiertos a la incierta melancolía
de las cadenas.

Un decálogo de instantáneas
de tu barba, de tus gafas polarizadas.
Despertando y hasta en pose desnuda.

Deja de hacer ruido. Si acepté la tregua
por este camino decidido de yoga mueca
de esta paz de medio lado.

Es porque he olvidado y no siento.

Elimina el recuerdo en tu zoom.
Y vuelve con ella.
Te quiere y yo sólo soy poder y registradora
para tus estrategias, deseo estar tranquila
en mi sofá con funda comiendo helado 
y meditar a treinta poemas
de la sencillez.

Stop.
Dirección prohibida.


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