jueves, 14 de agosto de 2014

De profesión Acuario proscrita.

Vivimos en un world plastificado,
documentos,
hernia umbilical,
glóbulos oculares en fundas 
de tarjetas de crédito,
de vendas oclusivas de vinilo,
plastiflechas que cuelgan
como un sexo cansado.

Nuestro hijos creen que Ariel es un aditivo
que limpia las bombas de nuestras suci-edades;
que el latín es el nomen del arroz,
y que el vernel lleva- latas-litio-luto de campo,
un suavizante
que narcotiza la peste humana
de un mundo 
metido en un film trasparente
sin tacto.


Metida en una bolsa
soy pesada,
adhiera usted la etiqueta
con el códigos de barra.

La cárcel.

Porque hay amores
que son bolsas de plástico
metidas en acuíferos.

Porque un día me levanté
y dije:

-Tú no 
naciste para el amor,
naciste para aprender,
naciste para la guerrilla.

Y me incendié
como un macarrón 
de esos que venden
por kilos.

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