lunes, 4 de agosto de 2014

Cuento primero: El Gym-tónic.

Dafne renunció a Billy Silicona.

Él que pasaba las horas
con una maquinilla de afeitar
rasurando su pringada piel
de croquetas en un mesón.

-Di Cariño mío
que soy el más atleta de todos tus amantes,
no ves más tripa.

Esta noche pechuga de pavo.

Dafne ó culta, devoraba
las galletas de chocolate
cada vez que iba al baño.

-Cariño ¿ estás bien?
tardas mucho en el aseo.

Vísperas ella había decidido abandonarlo,
su casa parecía un gimnasio de chapero
y la báscula era la tercera en discordia.

-Ya sabes, Cariño, los batidos me dan flacidez.

Ese día después de lubricarse el  cuerpo
como un auto en una feria berlinesa
ella dispuso su bolsa de deporte en el portal

Él asustado se arrodilló
y le dijo, mira Cariño,
te he escrito un poema.

Dafne soltó un eructo con rima, por supuesto,
y le dijo:

-Pero tú desde cuando escribes poesía,
mira cefalópodo vete a  de fe cars.


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