viernes, 15 de agosto de 2014

A la rica batata.

Tener un corazón de patata
es un problema.
Te lo trinchan,
lo sumergen con agua y sal,

acaba a dados.


Y lo peor de todo

que tenga raíz,
a pesar de acompañar una sonata
de tortilla
a ritmo de cuchara,

revuelto en mahonesa

con primos de otros corazones.

El más sensible,

el corazón de patata
que saca uñas
y empieza a florecer
si se hace viejo
en un saco.

Ser tubérculo 


para salvar su tierra.


De todas las freidoras

en bocas sin corazón.



con

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