miércoles, 2 de julio de 2014

Para ti Jorge: Dos años de su partida.


  Todas las tardes  hablas con él en silencio,
 y sé que lloras escondido su recuerdo.

 En el huerto olfateas  sus pasos
y aún esperas que aparezca
con esa botella de fatiga
para llenar dos vasos.

-¡Trae el limón!
 Exclamabas:

Y tu puño secando el sudor 
abría 
la última cosecha.

Hoy, como cada tarde en la garriga
le colocaste su silla.
Y descubriste sus ojos
en las calabazas,
y te besaron los tomates,
en esa tediosa humedad de verano
que parecía el abrazo de aire
de un padre.

Sólo conocí su voz
y vestida en una funda de móvil
compartí el sendero...

Me duele cuando la saeta de tus palabras
lo resucita
y verde es su memoria
pues amas lo que él le daba vida.

Querido amigo
desde su muerte,
ni los muebles  se están quietos,
mudan las costumbres
y los  cambios te dan miedo.

Compartamos con aceite de oliva
la recolecta
de Julio.
Y sigue empujando la carretilla negra...
                                        

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