sábado, 14 de junio de 2014

Ya son cinco en la familia.

Pronto mi segundo poemario,
y de que modo más diferente
he pensado en parirlo
a la sociedad.

Es una beldad
con solapas 
imitando al mármol trenteno
y un árbol central
con hojas esféricas
que representan el modo infantil
de la naturaleza.

El bosque turquesa,
haciendo honor a mi afición
de acaparar piedras
como los escarabajos egipcios.

Tiene brazos,
tiene piernas,
es un ser que ya mama
del aire, respira.

Sin el atraganta miento de un prólogo,
neto como la mejor de todas las drogas
así es, y así espero, 
poesía.

Con la paradoja que alumbré
el día que nació Pita Amor,
géminis como mi ascendente.

Y que ocurrencia
la de la editorial
dibujarme un elefante
en la última página.

Aunque lo vi triste
tenía la trompa
baja.

No me importa que sea
mi medio de trasporte.

Con sencillez reposada
solo quiero ser humilde
agua de botella
de 50 c.c.
y un peine de alabastro.

Paz.
Pez.
Pis.
Pon.
Pum.

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