martes, 3 de junio de 2014

Mamá tenías razón.

Mi madre,
que es muy lista,
siempre dice que tengo imán
para los psicopatagónicos
y no se equivoca.

Vaya día.

II

Querida mamá:
Ayer se cumplió un mes
de mi traslado a un piso compartido
y debo felicitarte porque tenías razón
que no iba a aguantar, para celebrarlo
dormí en casa de mi amiga italiana.

He descubierto
que no tolero la suciedad
y que la anarquía en una casa,
donde vive mayoría masculina,
no conduce a ningún entendimiento,
no hay turnos de limpieza
y parece que pago sólo por una cama raquítica
que es incómoda y excesivamente blanda.

He limpiado tres veces el baño
y aquí nadie se ha enterado,
en cambio, las salpicaduras, la tapa levantada y el vello de barba
me bendicen todas las mañanas.

Añoro cocinar, aquí es imposible,
ya que hay una dictadura
y los platos con sobras
se multiplican como el pan y los peces.

La mascota, es lo mejor,
sin ninguna duda la abrazaría
y le daría el pésame
por un hogar que cómo siga así
pronto dejará de ser el mío.

El olor de la vivienda
también es un tema
que me molesta muchísimo.

Huele a rancio.

Echo de menos mi casa,
me molesta que no haya ni cortina de ducha
y ni un triste pestillo,
habiendo tanto hombre suelto.

Me despierto muy a menudo,
inquieta y hago un par de respiraciones.

Bueno mi vida sexual
desde que vivo aquí
se ha exterminado,
siempre he sentido un gran respeto
en ese sentido,
aunque dos de ellos se lo pasen por el forro
dicha norma de ética en la convivencia.

No he visto ni un día la tele
y me paso un montón de horas callejeando.

Estoy agotada.

Y como diría Buika
Jodida pero contenta.





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