martes, 10 de junio de 2014

Karmelo Irish Coffee

Hay días
que uno se levanta Karmelo,

ataviado con un guardapolvos
para que la lluvia
salude a traición por la espalda.

Tras los ventanales,
ella mira recatada debajo de un toldo,
temerosa de los vecinos.

Olvida que lo nuestro acabó hace lustros,

antes de cruzar, mira la calle
y de la mano sus tres hijos
me saludan albatros como: Tío Luís.

Mis viejas glorias del pasado,
de la carne, una piel de la vida escamada,
de un tipo entrado en años
que escribía poesía
sobre la espalda señora
de dicha dama.

Todas después de saborear
como el buen vino de luces interiores,
acababan redimidas al destierro
de bodas prefabricadas
o nacimientos.

La última ( Karmelo)
te envía la foto de su hija
llamada Carmen y en un atisbo de emoción
sacudo la ceniza de mi Ducados
brindando con un sorbo.

Colocadas por orden alfabético

son enciclopedias desnudas.

Mientras le pido al camarero,
una ronda por los próximos esponsales,

veo en el espejo
una rubia de pelo corto
que guiña un ojo con descaro
metida en una gabardina.

Karmelo

estás enamorado de ti mismo.

A la mañana siguiente me desperté en ella.












2 comentarios:

  1. Es una suerte conocer en la piel de quien se levanta uno y más aún, es muy afortunado el que incluso llega a reconocerse.
    Saludos.

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  2. Gracias Julito el poema es un homenaje a un gran poeta actual que me encanta.

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