domingo, 25 de mayo de 2014

Dedicado a Yolanda de Linares.

Claudia nació sin abrazos,
ella imaginaba la envoltura de la dicha,
como una gata apoltronada en un cajón,
buscando los ángulos de la pared,
de un sofá,
de arquear con vehemencia
una almohada muda
que jamás le retornaba el nudo.
Fue creciendo entre pérdidas
recordando el amago de su abuela
cuando con la salud muy deteriorada
aún cedía a soportar pesos
y la arrullaba con el balanceo
de una nana sin cuna.
Sin abrazos,
como el que nace sin boca para el pan,
sin lengua para sorber el agua.
Aprendió abrazarse a ella misma,
cuando las fuerzas
eran dientes de leche a punto de precipitarse.
Aprendió abrazar en la piscina.
Al viento.
A los libros.
Y de mayor hasta a las personas.
La terapia del abrazo
es el mejor pañuelo
para las lágrimas
que nunca fueron lágrimas.
Dedicado a Yolanda.



4 comentarios:

  1. El novio sin lágrimas y la novia sin abrazos.
    Cada vez más común en las bodas.

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    1. Buenos días Julito.
      Me estoy acostumbrado a tus comentarios. Muchas gracias. No olvides que llorar se puede de alegría y de pena. Pero abrazos...artificiales no hay como las lágrimas.

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    2. Pues ayer a mi me dieron unos cuantos y la mayoría totalmente artificiales.

      Gracias por aceptar los comentarios, aunque a veces resulten un poco raros, en realidad a mi me apetecen decir esas cosas que no puedo decir a nadie ni en casi ningún lugar salvo en algunos blogs.

      Saludos.

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