domingo, 13 de abril de 2014

SALTAR DEL MURO

Tierra.

El último elemento,
si el agua en el interno,
el fuego exterminador
y el viento el clímax de lo que hubo
y ya no existe,

la tierra es el destino,
es un viaje a un lugar donde las estrellas se duermen 
y los madroños se funden con pisadas de jabalíes en bosques.

Coge mi cuerpo sin vida
con boca que no emita el poema,
funde en ella 

soy libro
y anhelo yacer entre sus páginas.

Polvo de tierra, tierra firme,
tierra extraña, tierra entierra, en tierra.

Haz que cada terrón de caña
tapone mis sentidos,
mis pozos, mis agujeros negros,
sin ataúdes con un lienzo blanco,
vestida de Ofelia entre parajes anglosajones.

Acoge mi peso 
y deja que las raíces beban de mi coro
de un mundo que nace cuando yo muera.

Tierra, tierra, tierra
Europa se tricota y deja el asfalto ocultando la historia,
yo te amé
aún lo dudas,

no importa,

quizás un día
sentado en un muelle
de esos que son ascensores,
una partícula impertinente
se cuele en tu ojo.

Y en esa lágrima,
mar de isla,
habrá un pedazo de mí.

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