miércoles, 9 de abril de 2014

SALIR DEL EMBUDO

El agua,

dad agua
sin ningún colorante
que agríe su pureza,

no,no,no
sexilio de la egolatrías,
cuando de mis ruinas vi que había derrotado el reflejo
en los murales de los cristales
de un supermercado abnegado

y había perdido su amor.

Agua, agua, que tengo sed de besos.

Tumbarme tapiz en el sofá
saboreando una ensalada de anacardos.

Llevar la cara limpia.

Agua, agua , que tengo la garganta como un desierto de peces.

Más paz es menos guerra,

mis armas desean una poesía de plantas olorosas,
manos ensuciadas de tierra 
para sembrar tulipanes trapecios.

Agua, agua, del canal de tus pensamientos,
ajardinados en mi sentencia.

He decidido acequia
que cada curva escrita sea simple.

Agua, apenas yodada y sin mercurio
para calmar los planetas.

Mi éxito no es la cúspide
es un vaquero viejo
que mece locura.

Quiero una galletas y un cuenco de leche
la vida de una gata
que se conforma 
mirar a través de la ventana.

Y escribir con la lujuria de su cola
en pintura mostaza
discursos a las lavadoras
y un cojín que sostenga la nuca mandíbula
de beber
de ejercer
de anhelar
agua
agua
agua
sin olas.
Tranquila
en su soledad.

Paz interior.





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