domingo, 13 de abril de 2014

EL VASO PERFORADO

Mi pequeña toma el bastión,
es la herencia
de la perpetuidad de un nombre propio: Lluïsa.

Ella es luna: Lluna

y es artista 
como su madre gitana
que para en las caravanas
de feria.

Como sus hermanos.


II

Desearía haber sido una buena madre
peinar coletas
y abrochar la gabardina
los días de frío.

Vivir en la tempura
de un guiso de inmundicias
que crearon una falsa piel clementina,
pelaje que muda en este sufrimiento
de no haber sido buena madre.

Sólo cometa.

Estrella.

Y la carga de llevar 
esta cola y no cesar en mi órbita
que siempre me aboca al vertedero.

Ser la higuera que vio sus frutos
vendidos por el mercader de aldea.

La cúpula que fue ultrajada
y le robaron las voces infantiles.

Soy un pobre ser humano
que habla, hijos míos
desde un faro de mapa

No perdonar, no absolver, 
la condena fue mi supervivencia.

Y lo entienden los pájaros disecados,
la hiedra de la corona de muerto
con un antifaz dorado
que pone:
Recuerda tu familia todos los días.




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