miércoles, 26 de febrero de 2014

SOPA DE LETRAS.

Un día un caballero,
me dijo que él sólo compraba
libros de poetas fallecidos.

Nunca de vivos.

Así está.
La política ,pues,
en nuestro país.

Muerta.

II

Un libro es el mejor amigo del hombre,
y creo suponer que de la mujer también pace,
aunque quieran inventar títulos 
de que las féminas que leen son peligrosas.

Las que escriben,
ya ni te cuento.

III

Un libro es una mascota,
un animal vegetal de compañía,
tienes cuatros patas,
ocho ángulos
y un punto.

Le gusta pasear por el parque,
guiado por la correa de un marcapáginas.

Algunos son de raza
y otros andan mezclados,
sin saber muy bien su linaje,
con premio en concursos de rima o prosa,
sumisos a sus amos
que los exhiben con alcurnia.

Otros viven hacinados en zoo bibliotecas,
y en las librerías modulares 
de pequeñas casas de pino
sujetos a una cadena.

Esos son los más peligrosos,
pueden cambiar la mente,
e incluso el hilo de la historia.

Me encantan las caricias húmedas de ellos
que te acompañan a viajes,
cortos o largos.

De papel el pelaje más preciado.
los electrónicos
no dejan de ser ciber sexo.

Oiga que hay muchos libros sin padre,
no quiere adoptar uno,
le va bien con el color de las cortinas.

Los de poetas muertos son los que más se siguen vendiendo,
y me alegro por ello,
acaso tienen miedo que los vivos
hagan revoluciones al estado
por un ataque de rabia.

   IV

Muchas gracias.

Comprar, regalar, donar y perder.

De eso se trata.

Pero que sus autores
que respiren
que también comen
y sueñan.


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